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MATRIMONIO

Al casaros por la Iglesia, es Cristo mismo quien consagra vuestro amor, como esposos. Felicidades por la decisión que habéis tomado. Las siguientes indicaciones pueden ayudaros a vivir con profundidad todo el proceso y a prepararos espiritualmente.

Desde la parroquia os acompañaremos en todo el camino y, si queréis, también cuando fundéis el nuevo hogar.

Casarte por la Iglesia

El matrimonio es un sacramento, es decir: es sagrado. Esto es de importancia capital para la Iglesia y los creyentes, así pues, pensad bien qué motivos os han llevado a celebrarlo por la Iglesia. A veces es una cuestión de inercia, otras es por no contrariar a los padres o por darle una mayor solemnidad... Todo eso carece de importancia: en conciencia debéis responder a la siguiente pregunta: ¿creo que se trata de una unión sagrada, que Cristo mismo consagra nuestro amor? Si la respuesta no es afirmativa es preferible ser honesto con uno mismo y con los demás y elegir otra vía.

No basta el rito religioso en el templo de la Iglesia; no es lo mismo celebrar en la Iglesia que por la Iglesia.

Tampoco bastan “los papeles”: éstos son necesarios, concretamente la partida de bautismo de ambos; pero más importante es prepararse al matrimonio que preparar los papeles del mismo.

El certificado de estar bautizado no da garantía suficiente para este sacramento, como no lo da para otros sacramentos: la confirmación, la eucaristía, la penitencia, etc. Para ello se requiere, además, una preparación y unas disposiciones.


Casarse por la Iglesia es:

- Establecer un vínculo de carácter permanente regulado jurídicamente.

- Vivir con gozo una fecundidad generosa.

- Contribuir a la transformación del mundo y al bien de la sociedad mediante la realización en el amor.

- Expresar de un modo concreto la vocación cristiana a la santidad.

El sacramento del Matrimonio:

- Consagra el amor de los esposos

- Consagra el hogar al servicio de Cristo

- Hace de la familia una célula de la Iglesia.

- Establece de una manera especial un vínculo que nunca se puede romper.

- Da la gracia del Espíritu Santo para ser fieles al compromiso conyugal.

Los esposos están llamados a:

- Un amor total y para siempre

- Ser signos visibles de la alianza entre Cristo y la Iglesia

- Colaborar en el crecimiento de la comunidad familiar y eclesial.

- Evangelizar y ser testigos, en su ambiente, del amor de Cristo.


La celebración se realiza cuando los contrayentes, que son los ministros de este sacramento, expresan públicamente su mutuo consentimiento, ante un representante oficial de la Iglesia y otros testigos.


Si los novios están bautizados y se declaran creyentes, la Iglesia les invita a prepararse para celebrar el sacramento del Matrimonio en el marco de una celebración de la Palabra, o dentro de la celebración de la Eucaristía. 


Cuando los novios no son creyentes o manifiestan una fe llena de contradicciones y desean y piden casarse por la Iglesia, los sacerdotes deben examinar cada caso, sin caer en una actitud rigorista, ni tampoco, en una benevolencia rutinaria, y los mismos novios tendrían que reconsiderar su actitud y reflexionar con sinceridad sobre su postura.

Casarte en San Marcos

Es necesario reservar la fecha para la celebración en la iglesia con suficiente antelación. En el apartado "Despacho" de esta página web podéis encontrar teléfono y horario de despacho de la iglesia de San Marcos, y así informaros con más detalle de los pasos a seguir.

El expediente matrimonial debe hacerse en la parroquia de residencia de la novia, del novio, o donde va a establecer su residencia la futura familia, aunque no sea el lugar en el que se celebrará el Matrimonio.


El párroco os ayudará en todo lo que necesitéis saber, y no sólo en lo que a los trámites o a los cursos prematrimoniales se refiere. Si uno de los novios reside en otra diócesis, deberá realizar su parte del expediente en ella. Para tramitarlo es necesario haber participado antes en un cursillo prematrimonial que permite contestar a las preguntas que hará el sacerdote y saber a lo que uno se compromete. Antes de buscar un cursillo hay que ponerse en contacto con la parroquia donde se tramitará el expediente matrimonial. Esta parroquia debe ser la que corresponda a la residencia habitual de los novios o de uno de ellos o a la de la futura familia. El párroco o el encargado por él informará a los novios de los cursillos prematrimoniales. Normalmente la misma parroquia o el arciprestazgo organiza algún cursillo. Si por algún motivo no fuera posible participar en ese cursillo es posible acudir a otros organizados en la misma vicaría o en otros lugares de Madrid. La Delegación Diocesana de Pastoral Matrimonial ofrece algunos intensivos de fin de semana. Otras parroquias también ofrecen distintas posibilidades.

Un poco antes del Matrimonio es oportuno volverse a poner en contacto con la iglesia de San Marcos donde se celebrará el enlace para establecer una cita con el sacerdote, preparar la celebración y asegurarse de que el expediente esté en orden.


Si los novios tienen un sacerdote (o diácono) propio que desean sea el que asista, deben hacerlo constar al párroco.


Es necesario informarse de las normas o disposiciones acerca de los fotógrafos, las flores y la música (que en San Marcos se reducen al mínimo). Lo que debe prevalecer es el reconocimiento y el respeto de la dignidad del Sacramento que se celebra y del lugar sagrado y evitar que la celebración sea motivo de escándalo, sobre todo para los más pobres.


Una vez celebrado el matrimonio, la parroquia entregará a los esposos la ‘Comunicación de matrimonio contraído’ que se lleva al Registro Civil para obtener el Libro de Familia y de la que una copia sellada por el Registro se devolverá a la parroquia.

Documentos necesarios:



La celebración y otras cosas

Con frecuencia los contrayentes se preocupan del aspecto estético más que del religioso: cosas accesorias como las flores, las fotos, la música... descuidando un aspecto fundamental como es la preparación de la celebración litúrgica de manera que les permita vivirla con la profundidad que requiere.

Así pues, tomaos el tiempo suficiente para preparar con el sacerdote el esquema de la celebración de manera que en cada momento podáis saber en qué parte de la celebración os encontráis, qué sigue, qué debéis responder y cuándo, etc.


El Ritual del Matrimonio ofrece varias fórmulas para esta ocasión, varias lecturas y salmos para escoger. Existe cierta tendencia a sustituir las lecturas propuestas por la Iglesia por textos variados: poemas de diversos autores, incluso manifiestamente contrarios a la fe de la Iglesia, composiciones de un allegado, en muchos casos carentes de calidad literaria y de cualquier religiosidad. Esto no se puede hacer.


Aunque en la celebración los contrayentes son protagonistas y ministros de su matrimonio, no pueden elegir a su antojo todo lo que les parezca “bonito”. La celebración tiene un sentido profundo, su propio ritmo y en ella no cabe todo. Así pues, hablad con el sacerdote que os va a casar, preparad con él la celebración y pedidle que os explique todo lo que no entendáis tantas veces como sea necesario.


Los lectores

Resulta especialmente desolador la desorientación total y absoluta de muchos de los lectores: no saben cuándo deben leer, llevan una hoja arrugada metida en un bolsillo, comparten una lectura entre dos, no saben cómo comenzar y terminar la lectura, mantienen posturas corporales de lo más extravagante en el ambón, tienen dificultades de dicción, leen en voz baja o de corrido.


Todo esto tiene remedio fácil:

El lector va a proclamar la Palabra de Dios, y debe ser consciente de esto, en realidad debería ser un creyente, eso además le facilitará las cosas.


Elegid a alguien que sepa leer en público.

Los libros sagrados están sobre el ambón (atril), tienen cintas de colores para marcar las páginas, luego no es necesario que cada lector lleve una hoja en el bolsillo y la estire para poder leerla. 


Si no están familiarizados con el orden de la Misa reuníos con ellos y explicadles cuándo tienen que hacer las lecturas: comienzan después de la oración colecta del sacerdote, que empieza diciendo: “Oremos...”; cómo debe comenzar: “Lectura de la Carta del apóstol...” y cómo la debe terminar: “Palabra de Dios”.


El lector, como hemos dicho, proclama la Palabra de Dios (y si no se lo cree, todos le agradeceríamos que se abstuviera de leer); por tanto él o ella deben ir correctamente vestidos y mantener una postura corporal correcta: nada de manos en los bolsillos o en las caderas.


De la misma forma que no se pueden sustituir las lecturas por otros textos ajenos a la liturgia, ni la monición de entrada (comienzo de la misa) ni la acción de gracias (final de la misa) son el momento de glosar las vidas de los novios y decir cuánto les quieren sus amigos y familiares, o cosas por el estilo. Son, con frecuencia, textos largos, mal leídos, de pésima calidad y a veces mal gusto que distraen del verdadero significado de lo que se celebra.


Los invitados

En los tiempos actuales muchos de los invitados a las bodas religiosas deberían hacer también algún tipo de cursillo: con frecuencia el templo se confunde con un lugar de encuentro con los conocidos en vez de un lugar de encuentro con el Señor. El templo es un lugar sagrado y esto es lo que debe regir el comportamiento en él. Si no es preferible que se sumen al cortejo nupcial al terminar la celebración religiosa.


Al templo se debe llegar con la suficiente antelación, al entrar en él apagar el teléfono ¡y la radio! Guardar silencio y mantener la compostura y el respeto.


Los invitados deben estar dentro de la iglesia para recibir a los novios cuando entren. Como es obvio de esto no os podéis encargar vosotros, pero sí le podéis pedir a algún familiar o amigo que “corra la voz” de que queréis una celebración respetuosa.


El coro

la parroquia cuenta con un coro litúrgico, podéis poneros en contacto con él a través de la pestaña propia en esta página.


Las flores y las fotos

En el caso de la Parroquia de San Marcos ambas cosas corren por vuestra cuenta, sin que exista ningún tipo de exclusividad. Por supuesto, en la iglesia os pueden informar si necesitáis algo en este aspecto.


Por lo que respecta a las flores, a veces, varias novias se ponen de acuerdo para arreglar la iglesia y compartir los gastos.


En el caso de los fotógrafos deberéis recordarles que el presbiterio no es el lugar de los fotógrafos sino de los sacerdotes, por lo tanto deberán evitar deambular por él, y moverse por la iglesia lo imprescindible para poder desempeñar bien su trabajo, procurando no ser causa de distracción.


La parroquia de San Marcos cuenta con una breve nota que se puede entregar a fotógrafos y operadores de vídeo para facilitar su trabajo. También la Archidiócesis de Madrid hizo pública una "Instrucción" sobre el tema que podéis consultar aquí.