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San Blas

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Anónima. Escuela Madrileña.
Siglo XVIII,
Madera policromada.



EL RETABLO


Talla de madera de autor anónimo, del siglo XVIII, que ocupa uno de los cuatro retablos-hornacina que se abren en los machones de la cúpula. Cierra con arco de medio punto y bóveda de horno decorada con casetones que portan florones en su interior, análogos a los que se emplean en otras hornacinas y en la cúpula de la iglesia.


La imagen, de 1,70 m, viste sotana abotonada hasta los pies, roquete, estola y capa pluvial. Se cubre con mitra, y lleva báculo en la mano izquierda, mientras que levanta su derecha bendiciendo.


Sobre el altar, dos gradas de hechura más moderna, la superior sin su tercio central, decorándose el hueco con una tarja en blanco.

El retablo está coronado por un medallón central entre rocallas sostenido por dos angelotes, que porta como emblemas mitra y báculo.


Sobre cada uno de lo cuatro retablos se encuentran lienzos cuadrados, atribuidos a Luis González Velázquez, que representan a los evangelistas. En este caso, san Lucas, vestido con túnica azul y manto blanco, representado en actitud de escribir, sentado sobre su toro emblemático, rodeado por nubes entre las que asoman dos cabezas de querubines.

HAGIOGRAFÍA


San Blas fue médico y obispo de Sebaste (Armenia) en el siglo III.


Durante la última persecución romana contra los cristianos, la de Diocleciano (alrededor del 303), siendo Agrícola gobernador de Capadocia, fue detenido y encarcelado. Para obligarle a renegar de su fe, fue torturado con peines de hierro que le desgarraron la carne, hasta finalmente morir decapitado.


Desde tiempo inmemorial se recurre a San Blas como protector de los males de garganta y es patrón de los otorrinolaringólogos.

Su fiesta se celebra el 3 de febrero.