Matrimonio

La boda tiene dos aspectos: uno religioso y otro social, aunque no están del todo desvinculados uno de otro. Nos ocuparemos de la cuestión religiosa, pues para la social seguro que ya tenéis quién os ayude. 

 

¿Te quieres casar por la iglesia?

¿Te quieres casar en San Marcos? Trámites

¿Te quieres casar en San Marcos? La celebración

Las flores y las fotos

¿Quieres que nuestro coro cante en tu boda?

 

¿Te quieres casar por la Iglesia?

El matrimonio es un sacramento, es decir: es sagrado. Esto es de importancia capital para la Iglesia y los creyentes, así pues, pensad bien qué motivos os han llevado a celebrarlo por la Iglesia. A veces es una cuestión de inercia, otras es por no contrariar a los padres o por darle una mayor solemnidad... Todo eso carece de importancia: en conciencia debéis responder a la siguiente pregunta: ¿creo que se trata de una unión sagrada, que Cristo mismo consagra nuestro amor? Si la respuesta no es afirmativa es preferible ser honesto con uno mismo y con los demás y elegir otra vía.

No basta el rito religioso en el templo de la Iglesia; no es lo mismo celebrar en la Iglesia que por la Iglesia.

Tampoco bastan “los papeles”: éstos son necesarios, concretamente la partida de bautismo de ambos; pero más importante es prepararse al matrimonio que preparar los papeles del mismo.

El certificado de estar bautizado no da garantía suficiente para este sacramento, como no lo da para otros sacramentos: la confirmación, la eucaristía, la penitencia, etc. Para ello se requiere, además, una preparación y unas disposiciones.

Casarse por la Iglesia es:
- Establecer un vínculo de carácter permanente regulado jurídicamente.
- Vivir con gozo una fecundidad generosa.
- Contribuir a la transformación del mundo y al bien de la sociedad mediante la realización en el amor.
- Expresar de un modo concreto la vocación cristiana a la santidad.

 El sacramento del Matrimonio
- Consagra el amor de los esposos
- Consagra el hogar al servicio de Cristo
- Hace de la familia una célula de la Iglesia.
- Establece de una manera especial un vínculo que nunca se puede romper.
- Da la gracia del Espíritu Santo para ser fieles al compromiso conyugal.

Los esposos están llamados a:
- Un amor total y para siempre
- Ser signos visibles de la alianza entre Cristo y la Iglesia
- Colaborar en el crecimiento de la comunidad familiar y eclesial.
- Evangelizar y ser testigos, en su ambiente, del amor de Cristo.

La celebración se realiza cuando los contrayentes, que son los ministros de este sacramento, expresan públicamente su mutuo consentimiento, ante un representante oficial de la Iglesia y otros testigos.

Si los novios están bautizados y se declaran creyentes, la Iglesia les invita a prepararse para celebrar el sacramento del Matrimonio en el marco de una celebración de la Palabra, o dentro de la celebración de la Eucaristía.

Cuando los novios no son creyentes o manifiestan una fe llena de contradicciones y desean y piden casarse por la Iglesia, los sacerdotes deben examinar cada caso, sin caer en una actitud rigorista, ni tampoco, en una benevolencia rutinaria, y los mismos novios tendrían que reconsiderar su actitud y reflexionar con sinceridad sobre su postura.

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¿Te quieres casar en San Marcos? Los trámites...

 Documentos necesarios:

Aunque el párroco os dirá lo que necesitáis exactamente en vuestro caso, podéis encontrar más información.

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¿Te quieres casar en San Marcos? La celebración

Con frecuencia los contrayentes se preocupan del aspecto estético más que del religioso: cosas accesorias como las flores, las fotos, la música... descuidando un aspecto fundamental como es la preparación de la celebración litúrgica de manera que les permita vivirla con la profundidad que requiere.

Así pues, tomaos el tiempo suficiente para preparar con el sacerdote el esquema de la celebración de manera que en cada momento podáis saber en qué parte de la celebración os encontráis, qué sigue, qué debéis responder y cuándo, etc.

El Ritual del Matrimonio ofrece varias fórmulas para esta ocasión, varias lecturas y salmos para escoger. Existe cierta tendencia a sustituir las lecturas propuestas por la Iglesia por textos variados: poemas de diversos autores, incluso manifiestamente contrarios a la fe de la Iglesia, composiciones de un allegado, en muchos casos carentes de calidad literaria y de cualquier religiosidad. Esto no se puede hacer. Aunque en la celebración los contrayentes son protagonistas y ministros de su matrimonio, no pueden elegir a su antojo todo lo que les parezca “bonito”. La celebración tiene un sentido profundo, su propio ritmo y en ella no cabe todo. Así pues, hablar con el sacerdote que os va a casar, preparad con él la celebración y pedidle que os explique todo lo que no entendáis tantas veces como sea necesario.

Resulta especialmente desolador la desorientación total y absoluta de muchos de los lectores: no saben cuándo deben leer, llevan una hoja arrugada metida en un bolsillo, comparten una lectura entre dos, no saben cómo comenzar y terminar la lectura, mantienen posturas corporales de lo más extravagante en el ambón, tienen dificultades de dicción, leen en voz baja o de corrido.

Todo esto tiene remedio fácil:

De la misma forma que no se pueden sustituir las lecturas por otros textos ajenos a la liturgia, ni la monición de entrada (comienzo de la misa) ni la acción de gracias (final de la misa) son el momento de glosar las vidas de los novios y decir cuánto les quieren sus amigos y familiares, o cosas por el estilo. Son con frecuencia textos largos, mal leídos, de pésima calidad y a veces mal gusto que distraen del verdadero significado de lo que se celebra.

En los tiempos actuales muchos de los invitados a las bodas religiosas deberían hacer también algún tipo de cursillo: con frecuencia el templo se confunde con un lugar de encuentro con los conocidos en lugar de un lugar de encuentro con el Señor. El templo es un lugar sagrado y esto es lo que debe regir el comportamiento en él. Si no es preferible que se sumen al cortejo nupcial al terminar la celebración religiosa.

Al templo se debe llegar con la suficiente antelación, al entrar en él apagar el teléfono ¡y la radio! Guardar silencio y mantener la compostura y el respeto.

Los invitados deben estar dentro de la iglesia para recibir a los novios cuando entren. Como es obvio de esto no os podéis encargar vosotros, pero sí le podéis pedir a algún familiar o amigo que “corra la voz” de que queréis una celebración respetuosa.

Las flores y las fotos

En el caso de la Parroquia de San Marcos ambas cosas corren por vuestra cuenta, sin que exista ningún tipo de exclusividad. Por supuesto, en la iglesia os pueden informar si necesitáis algo en este aspecto. Por lo que respecta a las flores, a veces, varias novias se ponen de acuerdo para arreglar la iglesia y compartir los gastos.

En el caso de los fotógrafos deberéis recordarles que el presbiterio no es el lugar de los fotógrafos sino de los sacerdotes, por lo tanto deberán evitar deambular por él, y moverse por la iglesia lo imprescindible para poder desempeñar bien su trabajo, procurando no ser causa de distracción. La parroquia de San Marcos cuenta con una breve nota que se puede entregar a fotógrafos y operadores de vídeo para facilitar su trabajo. También la Archidiócesis de Madrid hizo pública una "Instrucción" sobre el tema que podéis consultar aquí.

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¿Quieres un coro que cante en tu boda?

El Coro San Marcos canta todos los domingos del curso parroquial los domingos a las 12:30, y en las fiestas de precepto.

También canta en bodas cuando así se nos solicita, preferentemente en la iglesia de San Marcos, y ocasionalmente en otro tipo de celebraciones.

Para más información, puede visitar la página web del Coro San Marcos.

 

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