Retablo de san Antonio


San AntonioTalla de madera obra Juan de Villanueva y Bardales, padre del arquitecto Juan de Villanueva. Ocupa el altar gemelo al de San Blas, pero con 3 gradas; la superior sin su tercio central, que se decora con una tarja en blanco.

Imagen de 1,80 que representa a san Antonio de Padua, descalzo y vestido con el hábito de su orden, que cae en gruesos pliegues. Sostiene entre sus brazos una imagen de Jesús niño.

Destaca el trabajo de los paños y las extraordinarias carnaciones, sobre todo en la representación de la barba rasurada del santo.

La investigación de Mª Teresa Fernández Talaya ha permitido conocer con detalle la autoría e historia de la imagen, colocada en 1729 en la ermita de San Antonio de La Florida. Derribada ésta en 1768 por orden de Carlos III, para ensanchar la Cuesta de San Vicente, la talla fue trasladada al convento de San Martín. En 1770 se bendijo la nueva ermita, obra de Sabatini, adonde se llevó a san Antonio en procesión. Pero de nuevo se mandó derribar, en 1792, para ampliar el camino de El Pardo y urbanizar el Real Sitio de La Florida. La imagen, entonces, volvió a trasladarse a San Martín, recibiendo culto en la capilla de Nuestra Señora de Valvanera, mientras que para la nueva ermita se encargaba una nueva talla a José Ginés.

El 22 de mayo de 1800 varios feligreses de la iglesia de San Marcos solicitaron al abad de San Martín que les permitiera trasladarla a la parroquia, por la devoción que tenían a esta imagen. El 10 de junio de ese año, don Ramiro Pochel, abad de San Martín, les concedió la licencia solicitada, y la imagen fue trasladada a su emplazamiento actual.

El retablo se corona con un medallón, entre rocallas, sostenido por dos ángeles, donde se representan, como atributos del santo, un libro (símbolo de sabiduría y ciencia, con posterioridad se le nombró Doctor de la Iglesia) y una rama de azucenas, símbolo de pureza.

Sobre cada uno de los cuatro retablos se encuentran lienzos cuadrados, atribuidos a Luis González Velázquez, que representan a los evangelistas. En este caso, san Mateo, vestido con túnica azul y manto ocre. Está representado en actitud de escribir, acompañado de su ángel emblemático, rodeado por nubes entre las que asoman tres cabezas de querubines.

 

San Antonio nació en Lisboa en 1195, en una familia noble, recibiendo el nombre de Francisco. A los quince años ingresó en los canónigos regulares de san Agustín, siendo destinado al convento de Santa Cruz, en Coimbra. Allí entra en contacto con los franciscanos y decide ingresar en su orden, lo que hará en 1221, cambiando su nombre por el de Antonio, porque el convento donde ingresó estaba dedicado a san Antonio abad. Tras permanecer un tiempo en España, embarcó para Marruecos, pero tuvo que regresar debido a una enfermedad. La nave en la que se embarcó fue desviada por una tormenta hasta Sicilia, donde tuvo noticia de la celebración de un capítulo de la orden franciscana en Asís. Allí estudió teología, pasando a predicar por diversas ciudades de Italia. Murió en Padua en 1231. La fama de santidad que le acompañaba hizó que su canonización sólo tardase un año. Su fiesta se celebra el 13 de junio.

 

 

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